Un reciente estudio de coautoría de investigadoras CIAPEC reveló que la dieta durante la pubertad está asociada en la composición del tejido mamario: una ingesta alta en calorías se asocia con mayor densidad del tejido mamario. Un hallazgo relevalte, puesto que el tejido mamario denso se asocia a mayor riesgo de cáncer.
Durante la pubertad, lo que comen las adolescentes podría influir en cómo se forma el tejido mamario: un nuevo estudio chileno siguió a 369 niñas y encontró que una mayor ingesta calórica total y el consumo de alimentos de alta densidad energética se asociaron con mayor densidad mamaria medida dos años después de la menarquia, incluso tras considerar el tamaño corporal. La densidad mamaria elevada es un factor de riesgo establecido para cáncer de mama en la adultez.
El trabajo, de coautoría de investigadoras CIAPEC, evaluó la dieta cada 6 meses durante la pubertad mediante recordatorios de 24 horas (R-24H) y cuantificó la composición mamaria con DXA, una técnica de baja radiación validada para jóvenes.
En promedio, las participantes reportaron 1.755 kcal/día, 17% tenía obesidad y 34% sobrepeso. Las asociaciones entre dieta y densidad se mantuvieron tras ajustar por peso al nacer, edad al escaneo DXA, edad de menarquia, talla y z-IMC, y en análisis de sensibilidad que corrigen sub-/sobre-reporte de energía.
¿Cuáles fueron los hallazgos clave del estudio?
- Las niñas con mayor ingesta de energía, densidad energética y calorías provenientes de alimentos de alta densidad energética, tienen un mayor porcentaje de volumen fibroglandular (%FGV) y mayor volumen fibroglandular absoluto (AFGV). Estas asociaciones fueron independientes del IMC y otras variables como edad, talla y peso al nacer.
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Las participantes reportaron 1.755 kcal/día en promedio, 17% tenía obesidad y 34% sobrepeso.
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Matices importantes: tras el ajuste por covariables, la densidad energética de la dieta no se asoció con %FGV, pero sí con AFGV; en cambio, las calorías totales y las provenientes de alimentos muy energéticos se asociaron con ambas métricas. Los resultados se reprodujeron en análisis que clasificaron y ajustaron por plausibilidad del reporte de energía.
¿Por qué importa este estudio?
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Ventana crítica de susceptibilidad: la pubertad es un periodo clave en que las exposiciones ambientales y la dieta pueden “programar” rasgos mamarios relacionados con el riesgo futuro de cáncer. Mostrar que el exceso calórico y los alimentos muy energéticos se asocian con mayor densidad mamaria en esta etapa aporta un blanco temprano y plausible para prevención.
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Independiente del tamaño corporal: que las asociaciones se observen aun controlando por IMC sugiere un efecto dietario que no pasa solo por la adiposidad, consistente con hipótesis biológicas (p. ej., ejes insulina/IGF-1) y con evidencia en adultas. Esto refuerza la idea de promover patrones alimentarios menos densos en energía durante la adolescencia.
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Implicancias en salud pública: en contextos con alto consumo de ultraprocesados, políticas y acciones educativas que desincentiven alimentos de muy alta densidad energética podrían contribuir a reducir marcadores intermedios de riesgo de cáncer de mama desde edades tempranas. (El estudio reconoce límites: dieta auto-reportada con subreporte más frecuente en adolescentes con obesidad y ausencia de medición de actividad física, aunque los resultados se mantuvieron en análisis de sensibilidad).
Accede al paper
Carrasco, C., Garmendia, M. L., Martínez-Arroyo, A., Shepherd, J. S., & Pereira, A. (2025). High dietary total energy intake and energy density are associated with girls’ breast density during puberty. European Journal of Nutrition, 64, 245. https://doi.org/10.1007/s00394-025-03755-1 (publicado en línea el 22 de julio de 2025).



